Dr. Jose Mario Dorantes Rodríguez, Ortopedista y Traumatólogo

Ortopedista y Traumatólogo

La hernia de disco generalmente puede tratarse bien sin cirugía.

Si bien los medicamentos y la actividad física normalmente alivian el dolor y las molestias fruto de la hernia de disco, la cirugía puede ayudar en algunos casos, sobre todo cuando el disco lesionado comprime un nervio.

Según un reciente informe del doctor Paul Huddleston, del área de Cirugía Ortopedica de la Mayo Clinic, Estados Unidos, el tratamiento para una hernia de disco generalmente empieza con el intento de aliviar los síntomas.

Descansar durante un período corto, que no exceda de 24 a 36 horas, puede ayudar.

No obstante, las investigaciones han demostrado que es inútil hacer reposo en cama por tiempo prolongado.

La medicación

Los medicamentos generalmente ayudan a aliviar las molestias.

En los casos de irritación del nervio, los medicamentos destinados a aliviar dolores nerviosos pueden resultar provechosos.

Los relajantes musculares también pueden ser útiles cuando la hernia de disco produce espasmos musculares.

La terapia manual también puede ayudar.

Un fisioterapeuta u otro especialista musculo-esquelético pueden enseñarle ejercicios y otras técnicas para reducir los síntomas de la hernia de disco y hacer más fácil la reanudación del trabajo u otras actividades cotidianas.

Por lo general, la cirugía se recomienda solamente cuando otros tratamientos no funcionan o los síntomas son graves.

El procedimiento más frecuente utilizado para la hernia de disco se conoce como disectomía, que es una cirugía en la que el cirujano extirpa la parte del disco que ejerce presión sobre el nervio.

En ciertos casos especiales, puede ser necesario extraer todo el disco.

Claro que la ocurrencia de esto es rara y cuando sucede el cirujano generalmente llena el espacio vacío con un pedazo de hueso y luego fusiona las vértebras de cada lado con instrumentos metálicos.

La disectomía suele surtir efecto para reducir los síntomas de la hernia de disco, cuando el origen del problema es la compresión nerviosa.

Ahora bien, si el dolor obedece a otros factores, entonces la cirugía posiblemente no valga la pena.

Hasta en los casos en que se logra aliviar el dolor durante un tiempo, la disectomía quizás no sea una cura permanente porque el proceso que originalmente condujo a la hernia de disco puede continuar y llevar a sufrir más daños en el futuro.

A fin de intentar mantener sana la columna después de la cirugía, el médico posiblemente le sugiera perder peso, hacer ejercicio o recibir fisioterapia.

Además, es probable que necesite restringir ciertas actividades, entre ellas, doblarse, girar o levantar peso.

Por qué la hernia

No olvidemos que un disco puede herniarse debido a varias razones.

En ocasiones, cuando uno usa los músculos de la espalda, en lugar de los de las piernas, para levantar objetos grandes y pesados, se puede ejercer sobrecarga en la columna y eso, a su vez, puede conducir a una hernia de disco.

Dar vueltas y revueltas al levantar alto también puede dañar el disco articular.

En raras ocasiones, un traumatismo –como sufrir una caída o recibir un golpe en la espada– puede, igualmente, provocar una hernia de disco.

No obstante, lo más frecuente es que el motivo de la hernia de disco no sea un solo evento, sino el resultado de un proceso gradual de degeneración, debido a la edad y al desgaste natural del disco, a medida que transcurre el tiempo.

Fuente: lanueva.com

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